Pastelería alta costura

París maravilla papilas y ojos con creaciones dulces de los nuevos «pasteleros-joyeros».

Última tendencia de moda: la ola de sweet food que sumerge París. Hoy en día, los postres se convierten en auténticos objetos de lujo, y algunas pastelerías tienen el aspecto de tiendas de joyería de lujo. El éxito es tan grande que todas las foodistas de la capital corren de sitio en sitio para descubrir en exclusiva las nuevas creaciones de la pastelería. Desde el macaron, pasando por el éclair o las profiteroles: ¡descubra a través de un delicioso paseo, los pasteles más cultos de la capital!

El favorito: el macaron

Indiscutible estrella de la sweet food: el macaron. Redondo, delicioso, precioso y tan glamour, este pastelito crujiente por fuera y tan blandito por dentro, hace soñar a todos los gourmets. Para que vea su éxito: cada 20 de marzo, se festeja el Día del macaron.Si le enloquecen los macarons, tendrá que pasar preciso por una tienda Pierre Hermé, referencia ineludible en el tema. Auténtico alquimista de los sabores, este pastelero vanguardista, no para de hacer evolucionar los límites del gusto, con el fin de recetas cada vez más inventivas. Su producto estrella: el macaron Ispahan con rosa.

Otro templo de este pastelito redondo en París: la maison Ladurée, cuyos macarons fueron popularizados por la película Marie-Antoinette de Sofia Coppola. Entre los ineludibles: el de chocolate y el caramel-beurre salé. La casa también propone dos nuevas colecciones por año. 

El bocadito de nata

Si le gustan los choux, pues genial, porque la pâte à chou se declina de mil y una maneras: éclair, paris-brest, profiterole… ¡Se pone difícil lograr escoger !

Seguimos con la monomanía en L’Éclair de génie, un concept-store totalmente dedicado a esta especialidad francesa. Entre los best-sellers, uno se puede dejar tentar con los ojos cerrados por un caramel-beurre salé.

En el mítico salón de té Angelina, se viene del mundo entero para saborear el ya súper culto Mont-Blanc: este domo de crema de castañas con un centro de merengue, y cubierto por nata montada casera, ¡que hace el renombre de la casa desde 1903!

Los sabores de otro lugar

Si tiene ganas de viajar a través del gusto, París es un destino ideal para probar sabores exóticos. Embarque inmediatamente para una vuelta al mundo de las especialidades en tema de dulces. Para la primera escala golosa, se atraviesa el océano Atlántico, dirección los Estados-Unidos. Postre ineludible de las comidas estadounidenses, el cheesecake, este mítico pastel neoyorquino compuesto por queso con crema y galletas trituradas. She’s Cake lo tiene como especialidad y lo propone en diferentes sabores, del más clásico hasta el más exótico, como este cheesecake wasabi a base de mostaza japonesa, ganache de chocolate blanco, frambuesas frescas y cascara de lima. Para variar un poco, también puede saborearlo en versión salada: con queso de cabra, con salmón o con queso camembert… ¡Se le garantiza una buena inmersión! Originario de Boston, el cookie es la galleta estrella de los Estados-Unidos. Crujiente y delicioso, no puede más que gustar. En Scoop Me a Cookie, se puede escoger entre unas veinte variedades, desde la versión mini para los que no tienen demasiada hambre, hasta el formato XXL, ¡ideal para los que tienen mucha hambre!

Los clásicos revisitados

Con tiendas 100 % éclair, macaron o angel cake, el dulce no escapa a la moda monomaniaca, y cada vez más pastelerías se especializan en el producto único. La famosa tarte tropézienne, también tiene su guarida en Saint-Germain-des-Prés. Originaria de la Costa Azul, esta especialidad regional se compone de un bizcocho esponjoso, tipo brioche, relleno por un dúo de untuosas cremas, y cubierto por granitos de azúcar. ¡Suele copiarse, pero nunca se iguala! Para saborearla en versión original, vaya a la pastelería la Tarte Tropézienne, que la declina en varias versiones: rellena con frambuesas o fresas, al estilo milhojas o saint-honoré. Flechazo por la Baby Trop’, una mini-tropézienne del tamaño de un pequeño macaron.

Por cierto: ¿por qué no volvemos un poco a la infancia? Hugo & Victor, auténtico cuarto de maravillas, reinventa los grandes clásicos de la pastelería tradicional: milhojas, saint-honoré, religieuse… 

El chef estrella Cyril Lignac ha abierto una dirección que lleva su nombre: La Pâtisserie Cyril Lignac. Y para doblar el placer, existen dos tiendas en París. Aquí se encuentra de todo: clásicos de siempre, clásicos revisitados, creaciones… Se viene para probar el excelente baba au rhum y su nata montada con vainilla, pero también para su delicioso paris-brest. Para la originalidad, existe un postre único, que no se parece a ningún otro, típico de la tienda: El Équinoxe, compuesto por una aérea crema de vainilla bourbon, caramel-beurre salé, crujiente praliné spéculoos. Único en su estilo a nivel de la estética, atrae a todas las miradas.

Para marcar un delicioso y elegante descanso, diríjase al Cake Shop del hotel Mandarin Oriental. En un encantador ambiente, podrá saborear pastelerías gastronómicas creadas por Adrien Bozzolo. A probar absolutamente: el Saint-Honoré, la especialidad en tema de pastel.

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