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París tiene muchas ventajas durante el invierno: tranquila y serena, la capital muestra otra cara durante esta estación, lo que permite disfrutar de magníficas vistas. También es la oportunidad para disfrutar de los cálidos rincones, muy agradable cuando afuera hace tanto frio.
La Ciudad Luz no para de proponerle visitas, y tiene muchos lugares reconfortantes cuando llegan las bajas temperaturas.
Por ejemplo las casas de Balzac y de Víctor Hugo, tienen la ventaja de ser a la vez un museo y una casa acogedora, además de proponerle descubrir la apasionante vida de estos ilustres autores. En la misma línea, los museos-talleres de París ofrecen la posibilidad de descubrir el trabajo de grandes nombres de la historia del arte en un ambiente íntimo, como el museo Bourdelle, el museo Zadkine, el museo Gustave Moreau o el museo Delacroix.
¡Finalmente, y para entrar en calor en familia, no hay nada mejor que explorar la fauna y la flora exótica! Las Grandes Serres du Jardin ds Plantes son un paseo muy apreciado, tanto por los grandes como por los pequeños, con sus distintas selvas tropicales trasplantadas en pleno centro de París, mientras que el Aquarium de la Porte Dorée presenta cocodrilos, peces payaso y otros habitantes de las aguas cálidas, para viajar a los trópicos, el tiempo de la visita.
Incluso cuando bajan las temperaturas, París invita a pasear por itinerarios que privilegian el encanto y la comodidad. Para mantenerse bien protegido, comience por explorar los pasajes cubiertos, galerías enclavadas bajo magníficas cristaleras del siglo XIX. Los amantes del patrimonio prefieren sumergirse en el corazón histórico de París o una escapada al este de París, famoso por sus patios secretos y sus pintorescas callejuelas. Por último, no se pierda lo imprescindible: el ambiente bohemio del barrio de Montmartre o la elegancia atemporal de Saint-Germain-des-Prés, donde las numerosas pausas para tomar un café permiten entrar en calor entre una etapa y otra.
Para los aficionados de espectáculos, varias salas parisinas presentan obras de teatro o musicales en plena tarde. Por ejemplo, la Opéra Garnier, asi como los teatros Édouard VII, del Ranelagh o del Odéon. Ideal para escaparse del frio en la comodidad de una sala obscura. La Philharmonie de Paris y la Maison de la Radio organizan conciertos, obras o actividades entorno a la música desde la mañana hasta la noche, incluso durante los fines de semana.
Tanto de día como de noche, los numerosos circos de París ofrecen espectáculos para grandes y pequeños: ¡payasos, trapecistas y acróbatas le esperan!
Para un relax físico y mental, venga a los spas: en la rue Montorgueil está el Spa Nuxe, instalado bajo las arcadas, en las cuales están las cabinas de cuidados y tratamientos, y la piscina sensorial excavada en la roca. Allí se puede olvidar rápidamente el hormigueo de las halles que se encuentran a tan solo unos metros de distancia.
No muy lejos, el Spa dans le Noir también propone una prestación inolvidable, ¡bien protegido del frio… y de la luz! Cerca del Louvre, l’Arbre à Sens le proporciona cuidados y masajes venidos de África o de Asia, y que le aseguran una evasión sin igual. En la Rive gauche, tenemos al Spa Energymer que le brinda una autentica mini-talasoterapia.
Y para disfrutar de un momento de relajación al estilo oriental, acérquese al hammam de la Gran Mezquita de París. Un lugar auténtico para sentirse bien en un entorno atemporal. Al salir, no olvide tomar un té de menta acompañado de un pastelito.
¿Le apetece vivir una experiencia sin sufrir las corrientes de aire invernales? La realidad virtual es una opción interesante para escapar del frío: Éternelle Notre-Dame, The Edge, Cité Immersive des Fables, Napoléon, l'Epopée Immersive, La Cité de l'Histoire, The Dark Dreams Paris...
Los amantes de los juegos también pueden entrar en calor en uno de los numerosos escape games que proliferan por toda la capital: Time Tripper,
Escape Game - Le Grand Rex Paris, Wolf Gang Immersive Game... Los grandes museos y monumentos de París también organizan juegos de escape en sus instalaciones, como la basílica de Saint-Denis, el Museo del Ejército, la Ópera Garnier o el castillo de Vincennes.
Si además de frio, tiene hambre, encontrará muchos lugares de restauración bien adaptados al invierno.
El Loir dans la Théière en la rue des Rosiers es un salón de té muy conocido por sus bebidas calientes y su famosa pastelería. Inaugurado en 1862, Ladurée Royale es el salón de té más antiguo de París, cuya elegancia de antaño honra a la tradición pastelera de la casa.
Por la noche, el restaurante l’Île situado en la muy agradable île Saint-Germain, posee una sala climatizada gracias a una inmensa chimenea y una cristalera que le permite disfrutar del paisaje invernal. También equipado con chimeneas, el restaurante germanopratin el Coupe-Chou está instalado en una casa del siglo XVII y propone una elegante cena en una decoración intimista. En pleno corazón del Marais, el restaurante Robert et Louise es un auténtico trozo de campo rústico y a la vez elaborado, que regala a sus comensales con su cocina tradicional preparada en marmitas o en la chimenea, y que son visibles desde la sala.
Por último, para degustar sin falta platos franceses de invierno como raclettes, fondues o tartiflettes, no podemos dejar de recomendar el ambiente de chalet del bien llamado Chalet Savoyard en el distrito 11, la pasión siempre por Saboya del restaurante les Fondus de la Raclette, con tres locales en París, las fabulosas pierrades del Marmiton de Lutèce en la rue Saint-Séverin o cualquiera de los tres locales -en los distritos 3, 9 y 11- de Monbleu.
¿Y si el invierno fuera el mejor momento para ir de compras? En el boulevard Haussmann, los grandes almacenes como las Galeries Lafayette o el Printemps Haussmann son una excelente forma de protegerse del frío mientras se disfruta de las compras. En el Marais, el BHV Marais esconde mil y un tesoros para darse un capricho.
Numerosos centros comerciales, como el passage du Havre, el forum des Halles o Beaugrenelle Paris, permiten descubrir las marcas más importantes sin tener que salir de casa.
Para aquellos que deseen expresar su creatividad mientras se divierten este invierno, hay muchos establecimientos que combinan actividades manuales y restauración.
Café tricot, Les Petits Points Parisiens, situado en el distrito 18, ofrece un servicio similar. Peonies, una cafetería floristería situada en el distrito 10, se ha atrevido a combinar flores y restauración. Después de degustar los pasteles, la repostería o las ensaladas caseras, el cliente se lleva un ramo elaborado el mismo día, ¡incluso en invierno! Algunos platos incluso están decorados con pétalos.
Por último, para las familias, Mombini es una tienda de muebles que cuenta con una cafetería para los mayores, un espacio de juegos para los más pequeños y diversos talleres para todos: escultura, yoga, cuentos para niños, clases de inglés y otros... ¡Todo lo necesario para pasar un buen rato al calor y dejar el invierno fuera!