París ha quedado cubierto por un espeso manto blanco. ¡Desde la torre Eiffel hasta el Sacré Cœur, pasando por el musée du Louvre o Notre-Dame, se disfruta de los encantos de la capital con los pies en la nieve!
Para admirar el espectáculo al calorcito, diríjase detrás del reloj del Museo de Orsay.
Los menos frioleros podrán disfrutar de las más bellas vistas sobre la ciudad desde puntos altos, como la butte Bergeyre, el parc de Belleville o las ineludibles callejuelas que llevan al Sacré Cœur. ¡Impresionante panorama garantizado!En cuanto algunos bajan la pendiente de la butte Montmartre calzados con esquís, otros organizan endiabladas batallas de bolas de nieve en el laberinto de las Tuileries. Ideal para volver a su infancia en medio de un decorado excepcional.
¡Y para inmortalizar este encantador paisaje y maravillar las redes sociales, saque su cámara de fotos! Entre las vistas más fotogénicas: el jardin des Tuileries y evidentemente, el Trocadero, desde donde se puede redescubrir la inigualable torre Eiffel.
Los menos frioleros disfrutarán de las mejores vistas de la ciudad desde los lugares más elevados, como la colina de Bergeyre, el parque de Belleville o las imprescindibles callejuelas que conducen al Sagrado Corazón. ¡Las vistas panorámicas te dejarán sin aliento!
Mientras algunos bajan a toda velocidad la colina de Montmartre con los esquís puestos, otros organizan batallas de bolas de nieve en el laberinto de los Jardines de las Tullerías. Una forma de recuperar el espíritu infantil en un entorno excepcional.
Y para inmortalizar este paisaje mágico y encantar las redes sociales, ¡sacamos nuestra cámara! Entre las vistas más fotogénicas se encuentran el jardín de las Tullerías, el puente Alexandre III frente al Grand Palais y, por supuesto, el Trocadéro, desde donde se puede redescubrir la incomparable Torre Eiffel.