Olvídese del diccionario. "Louchebem" era una palabra para designar el "carnicero" en la época en la que las Halles eran el corazón de París. Hoy, el Louchebem sigue siendo fiel a su reputación siendo el más antiguo asador de la capital: aquí se sirve carne, solo carne y más carne. Pero no cualquier carne, ya que la escogen siempre con parsimonia, de muy buena calidad y la cuecen siempre a la perfección. La carta, detallada como si fuera un manual de anatomía bovina y porcina, propone todo tipo de platos para satisfacer a las hambres carnívoras: ¡ Bistec de tártaro XXL (¡¡¡ 500g !!!), lomo de ternera con cuerditas, paletilla de cordero, entrecot asado de un solo lado y meloso por dentro y, para los más carnívoros: el plato del asador con 3 diferentes carnes servidas a voluntad. ¡Buen provecho!