Joyería, el marco de la place Vendôme

Los nombres más conocidos de la joyería se han instalado en la place Vendôme, la más glamour de las plazas parisinas.

En la rue de la Paix y place Vendôme, los más grandes joyeros poseen sus magnificas tiendas, auténticos marcos para sus creaciones. En septiembre del 2012, la marca suiza de relojería de lujo Jaeger-LeCoultre ha vuelto a abrir su lujosa y refinada tienda aunque discreta. Louis Vuitton ha inaugurado una tienda y un taller de joyería en el numero 23 de la place Vendôme.

En otoño, la marca de lujo francesa Chanel ha abierto su taller de alta joyería arriba de su tienda. Cada año presenta dos colecciones en paralelo con el calendario de la alta costura, estas colecciones están exclusivamente compuestas por piedras preciosas y joyas únicas. Las otras grandes marcas — CartierVan Cleef & ArpelsDior Joaillerie, BoucheronBuchererChaumetBulgari, Mauboussin — poseen también cada una su tienda. En cuanto al relojero Breguet posee allí su vitrina más grande del mundo: 500 m2 sobre dos pisos, una tienda en la planta baja y un espacio de exposición en el primer piso.

Los paseantes no acuden sólo por el prestigio de los grandes nombres, sino también por la creatividad desbordante de estos artistas joyeros. En sus manos, las piedras y metales preciosos toman vidapara convertirse en arabescos, algas, vegetales, animales, encajes y esculturas. Se imaginan formas elegantes, contemporáneas, inéditas, para que todo el mundo encuentre la joya que se adapta a su personalidad y subraya su belleza.

Tanto los grandes joyeros como los jóvenes creadores se reúnen en salones muy concurridos, verdaderos escaparates del oficio. Los profesionales conocen bien «BIJORHCA», el salón internacional reservado y dedicado a la joyería clásica o de fantasía, la relojería y a los accesorios de moda. Aquí se encuentran los nuevos prodigios y se deciden las tendencias de los próximos meses.

El público puede acceder al salón los días «Journées des Joailliers Créateurs» y descubrir el origen de su inspiración. Toda la imaginación y la fogosidad de los jóvenes talentos se expresan en los materiales y las formas más inesperadas: plástico, cristal, plumas, cuero, tejidos y todo tipo de metales, que no tienen por qué ser metales preciosos. Demuestran que París es más que nunca una ciudad que deja volar libremente la fantasía y la extravagancia.

Con las nuevas tendencias o la llegada del piercing, la joya se desliza por todo el cuerpo y ofrece a los inventores nuevos campos de expresión. Está claro que los virtuosos de la joyería no dejarán de sorprendernos jamás.