Este antiguo local de alterne del barrio de Pigalle conservó su espíritu decadentista, mezclado a un ambiente ciertamente acogedor y confortable, inspirado en un famoso club neoyorquino. Los dueños del local, totalmente decorado en los tonos rojo y negro, han querido reproducir la atmósfera del Bushwick Country Club, al que hay que reconocerle un encanto muy británico. El bar prepara cócteles con nombres enigmáticos: Johnny Thunders, Debbie Harry, Blues Explosion… El concepto del Pigalle Country Club es original: no sólo es un bar para escuchar música, sino también una pequeña compañía que produce sus propios discos en edición limitada. La música va de sets de DJ a conciertos de rock independiente, popular, electrónico o incluso punk. Todos los miércoles, se organizan proyecciones de cine documental con “open pizza” (por la compra de cada bebida, una pizza gratis), seguidas de sets de DJ.