Construido en 1836, el Passage Jouffroy siempre ha sido uno de los pasajes cubiertos más concurridos de la capital. Situado en los Grandes Bulevares y prolongación del Passage des Panoramas, debe su encanto a su bella arquitectura de hierro y cristal -el techo de cristal en forma de ojiva llama inmediatamente la atención- y a su pavimento de mármol, renovado en 1987. El otro atractivo del Passage Jouffroy es la variedad y originalidad de los establecimientos que alberga. Grandes y pequeños pueden visitar el Museo Grévin y sus famosas figuras de cera. El Salon des Miroirs es una antigua brasserie del siglo XIX que ahora está abierta exclusivamente al público y se transforma en club los sábados por la noche. El Hôtel Chopin es un lugar único para pasar la noche. Un sinfín de tiendas, a cual más original, completan la visita: bastones antiguos, libros antiguos, especialistas en papel... y mucho más. Sólo por los escaparates ya merece la pena entretenerse. Los golosos pueden hacer una pausa en Le Valentin, el salón de té ineludible del Passage. Otra entrada al Passage se encuentra en el número 9 de la rue de la Grange-Batelière.