Esta antigua huerta heredó su nombre de una joven monja que fue testigo de apariciones de la Virgen en el siglo XIX... Hoy, y sobre todo en verano, el jardín no alberga más a la Virgen sino los numerosos parisinos que vienen para aprovechar de un poco de farniente en los 7000m ² de vegetación y césped. Árboles frutales, viñas, glorieta, el jardín no ha perdido nada de su pasado. Un parque muy preciado con la llegada del verano, donde familias, amigos y amantes broncean sobre el césped, cuando no pasean por los senderos que siguen un trazado en cruz (en referencia a la iluminada).