Antaño, el barrio de la Roquette, situado al lado del barrio du Marais y de la Plaza de la Bastille, tenía la triste reputación de acoger a dos prisiones: la "petite Roquette" reservada a los jóvenes delincuentes y a las mujeres y la "grande Roquette" destinada a los grandes criminales. De noche, se sacaba la guillotina para acabar con el destino de los encarcelados.
Hoy, las noches del barrio de la Roquette tienen una cara mucho más radiante: galerías de arte moderno, numerosos bares y restaurantes en la concurrida rue de Lappe, gente joven, festiva y de moda. No dude, mejor de noche, en perderse en los laberintos de estas pequeñas calles típicamente parisinas.