Antigua urbanización obrera construida en el siglo XIX y renovada en el 2013, la plaza Sainte-Marthe tiene un ambiente de pequeño pueblo, todavía confidencial, con una rica vida de barrio animada por asociaciones. El paseante puede recorrer sus calles con coloridas fachadas y disfrutar de un descanso en la plaza adoquinadas, a la sombre de sus árboles. La plaza Sainte-Marthe alberga talleres de artistas y artesanos en la planta baja, así como restaurantes y bares, donde suelen proponerse conciertos.