En su restaurante gastronómico, renovado con gusto, el chef Christian Constant revisita los grandes clásicos de la cocina francesa, a partir de productos de estación. Huevos mollets (parecidos a los huevos pasados por agua), foie gras de pato salteado, lubina crujiente... forman parte de los platos cultos de esta ineludible dirección del distrito 7.