Bautizado con el nombre del alcohol de contrabando (¡destilado a la luz de la luna!) de los tiempos de la Ley Seca, este bar juega la carta de la recreación histórica al máximo: para entrar, hay que atravesar la pizzería Da Vito y empujar la pesada puerta metálica de la cámara frigorífica... Una atmósfera silenciosa, un ambiente jazzístico, estás en otra época. Además de cócteles y cervezas, la carta ofrece nada menos que 83 whiskies diferentes.