Desde fuera, este bar no llama la atención. Pero cuando pase las puertas de Marlusse et Lapin, descubrirá un establecimiento parecido a una habitación de hotel, llena de gente joven y festiva que sólo quiere " ¡beber! ". Aquí, te puedes sentar en una sofá, una camita, dejar tu copa sobre un escritorio, al lado de la cómoda o de la máquina de coser. Si el lugar (pequeño y rápidamente lleno) puede parecer cosy e intimista, la clientela no lo es tanto. ¿Porqué? Pues porque tiene una buena, variada y asequible carta de bebidas además de una amplia y sorprendente selección de “shots ", y un ambiente festivo que estimula el consumo. Téngalo por dicho: hay ambiente todas las noches...