Instalada en el antiguo edificio de los grandes almacenes Samaritaine, esta nueva creación de Philippe Starck nos ofrece una versión del Japón del siglo XXI, en una ambientación musical de Béatrice Ardisson. En frente del Pont neuf, en los dos últimos pisos de la Samaritaine se encuentra uno de los más locos y sorprendentes restaurantes de la capital. Ideado por Philippe Stark, la decoración del Kong se inspira del imaginario y de la extravagancia japonesa combinándola con la estética francesa del siglo XVII. Las salas, cubiertas de cristal y acrílico, desbordan de colores y están llenas de imágenes populares japonesas. Cuando le pase la primera y sorprendente impresión, podrá pasmarse mirando la increíble terraza cubierta por un tejado de cristal. El menú, hecho por el chef Richard Pommies, propone una sutil combinación entre la cocina francesa y japonesa, poniendo en relieve la respetuosa convivencia que existe entre las tradiciones gastronómicas de los dos países.