Chez Bouboule propone un concepto insólito. ¡Aquí se viene para tomar una copa, picar algo a la hora del aperitivo, o y cenar antes de empezar una alegre partida de petanca! Y es que este relajado restaurante de la avenida Trudaine, a dos pasos de Montmartre, dispone de su propio terreno de petanca. Cual sea su perfil, jugador experimentado, aficionado o inexperimentado, el lema es de venir para divertirse. En los platos: tapas para el aperitivo, cocina tradicional para comer y buenísima carta de vinos.