El Café 1902, cuyo nombre rinde homenaje al año en que se inauguró el Petit Palais, está situado en el peristilo que rodea el jardín interior del museo y ofrece un tranquilo paréntesis alejado del bullicio de los Campos Elíseos. Bajo las bóvedas con frescos o en su terraza pavimentada con mosaicos, el café ofrece una cena contemporánea y refinada. El menú cambia a lo largo del día: repostería gourmet para el té, ensaladas frescas y platos calientes para el almuerzo, o pausas matinales para el café. La arquitectura Belle Époque del edificio, diseñado por Charles Girault, sirve de telón de fondo. Una de las principales ventajas del Café 1902 es su accesibilidad: no se necesita entrada para la exposición. Basta con atravesar la gran puerta del museo para entrar en este jardín secreto, oasis fresco en verano y capullo luminoso en invierno.