Visitar París con un helado en la mano es para muchos la ecuación de la felicidad… Fundada en 2002, la casa Amorino se ha especializado en la elaboración de helados italianos. Con un objetivo: utilizar únicamente productos biológicos y naturales, ningún aroma artificial y ningún colorante. Una manera de redescubrir y deleitarse con sabores harto conocidos: bacio, mango, biscotto, frutto della passione… Para cambiar un poco, Amorino propone, además, toda una selección de pasteles y dulces también típicamente italianos. Pruebe la «focaccina», un bollo dulce relleno con el helado que más le guste, o caramelos de violeta, flor de azar, comino…